Consciencia

El arte y le esencia de la naturaleza

Es bello lo que brota de la necesidad anímica interior. Bello será lo que sea interiormente bello” W.  Kandinsky

Recuerdo hace un par de años cuando salí a dar un paseo en las afueras del pueblo donde vivo, con el fin de pintar un cuadro,  me dirigí hacia la parte más solitaria del bosque, allá donde los altos pinos delgados y de troncos oscuros se confunden a lo lejos con sus propias sombras y donde el camino se vuelve más estrecho y pareciera que los árboles de alguna manera mística se unen para no dejarte avanzar obligándote a retroceder por un sentimiento de miedo ( a lo mejor irracional) o por el contrario  de percibir realmente  su lenguaje con el sonido de la naturaleza para que puedas conectarte con ellos. Pues bien,  después de una caminata sombría e intimidante, y con ese miedo irracional que casi se convierte en un ataque de pánico, encontré finalmente un bello árbol que pintar.



El ambiente que lo rodeaba era lindo, al menos me parecía más abierto y luminoso que aquel lugar estrecho lleno de sombras, por lo que me senté y con el poco material que llevaba comencé con este cuadro. Esa tarde el tiempo  transcurrió sin darme cuenta, ya que mi atención estaba dirigida en el juego de sombras y luces que estaban en movimiento  y que con toda la intención aproveche para que el resultado de mi pintura tuviera  un toque especial. 

A pesar de que quedé bastante conforme con mi obra artística me di cuenta o más bien percibí que solamente había en ella una mínima interpretación de lo que estaba observando en ese momento. Era puramente banal y superficial, con manchas de diferentes tonos verdosos y amarillos. Faltaba algo, parecía una pintura indiferente. Por lo que me pare para contemplarla y  con una mirada más profunda me adentre a ella  y ¡Cuál fue mi sorpresa! … el no sentir mi árbol, ese árbol que había escogido para mi cuadro, no  había esencia de eĺ ni de lo que había a su alrededor. Me pregunté: ¿Dónde estaba esa gran viveza interior que se supone una obra debe de tener? A lo que me di cuenta de que este cuadro no estaba impulsado por un estímulo interno, sino solo externo…

Y relacionado a esta experiencia y profundizando más en como se puede despertar la capacidad de captar lo espiritual en las cosas materiales y abstractas me gustaría mencionar al artista Kandinsky, donde en su libro “De lo espiritual en el arte” menciona algo interesante que me resonó en ese momento y es la siguiente frase: “Para que la base de una obra sea puramente espiritual es necesario que el pintor cultive no solo su sentido visual sino también su alma, para que ésta aprenda a calibrar el color por sí misma y no actúe solo como receptora de impresiones externas (a veces también internas), sino como fuerza determinante en el nacimiento de sus obras”

Días después tomando un té de menta sentada en la cobachita de mi jardín, algo  llamó mi atención que sin pensarlo corrí a tomar una cartulina blanca, mi varita de bambú entre otras cosas y la tinta china, y comencé a pintar aquel tronco  esbelto pero imperfecto que invitaba a sentirlo, a percibirlo pero desde su esencia. Ese día finalmente tuve un momento de consciencia y conexión con el árbol de manzanas donde me sentí agradecida por poder haberlo plasmado sobre mi cartulina.

“Esencia de un árbol”
Tinta china sobre papel

Fuente: De lo espiritual en el arte. Wassily Kandinsky. 1911

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